08/10/2024
El 20 de octubre de 1973 no es una fecha más en el calendario de la provincia de Río Negro. Es el día en que un largo y complejo proceso de construcción institucional llegó a su culminación, sellando el destino de Viedma como su capital definitiva. Este hito, materializado en la Ley 852, fue mucho más que una simple decisión administrativa; representó el triunfo de una visión de provincia unida e integrada, un proyecto que había comenzado a gestarse casi dos décadas antes, con el nacimiento mismo del estado provincial. Para comprender la magnitud de lo que sucedió aquel día, es necesario viajar en el tiempo y desentrañar las tensiones políticas, los debates encendidos y los sueños de hombres que, como Edgardo Castello y Mario Franco, vieron a Río Negro no como un conjunto de regiones aisladas, sino como un todo con un destino común.

De Territorio Nacional a Provincia: Un Camino con Obstáculos
Hasta mediados del siglo XX, la vida de los habitantes de lo que hoy conocemos como Río Negro se regía por decisiones tomadas a cientos de kilómetros de distancia, en Buenos Aires. La región funcionaba como un territorio nacional, una suerte de entidad tutelada sin la capacidad de autogobierno, sin elegir a sus propias autoridades ni a sus representantes nacionales. Era una ciudadanía de segunda clase, donde la organización del propio territorio era una potestad ajena.

El cambio comenzó a vislumbrarse en 1951, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, cuando se impulsó un proceso de provincialización de los territorios nacionales. Por primera vez, los ciudadanos de la región pudieron votar en elecciones nacionales y designar representantes al Congreso. El paso definitivo se daría poco antes del golpe de Estado de 1955, con la declaración formal de Río Negro como provincia. Sin embargo, el verdadero desafío apenas comenzaba: había que organizar un estado desde sus cimientos.
En 1957, se convocó a una convención para redactar la primera Constitución provincial. Este proceso, sin embargo, nació con una herida profunda: el peronismo, una fuerza política de gran arraigo popular, se encontraba proscripto por la dictadura militar. Esta ausencia significó que una parte importante de la comunidad no estuvo representada en el debate fundacional. En medio de este clima, los convencionales constituyentes se toparon con un punto de conflicto insalvable: la designación de la capital. Las disputas entre distintas localidades y regiones eran tan intensas, las pasiones estaban tan encendidas, que fue imposible llegar a un consenso. La solución fue una salida salomónica, plasmada en el artículo 4º de la nueva Constitución: sería la futura Legislatura la que, pasados cinco años, declararía por ley la capital definitiva. El debate se postergaba, pero la semilla de la discordia quedaba latente.
El 20 de Octubre de 1973: Un Grito de Unidad
Tuvieron que pasar más de quince años para que esa herida abierta comenzara a cicatrizar. El año 1973, con el retorno de la democracia y la elección de Mario Franco como gobernador, trajo un nuevo aire de esperanza y consenso. Fue en ese contexto que la Legislatura de Río Negro abordó finalmente la cuestión pendiente de la capitalidad.
El resultado fue la sanción de la Ley 852, una norma que trascendió su texto para convertirse en un símbolo de madurez política. La ley que declaró a Viedma como capital definitiva de la provincia fue aprobada por unanimidad. Este no es un dato menor. Legisladores del Partido Justicialista, de la Unión Cívica Radical y del Partido Provincial Rionegrino votaron al unísono. Representantes de todas las regiones, desde la cordillera hasta el mar, desde el Alto Valle hasta la Línea Sur, dejaron de lado los intereses locales para abrazar un proyecto común.
Por lo tanto, el 20 de octubre se transformó en mucho más que el "día de Viedma". Se convirtió en el día de la integración provincial, el momento en que se terminó de cerrar el largo proceso de construcción y organización del Estado rionegrino. Fue la demostración de que era posible superar las diferencias en pos de un bien superior.
Hitos Clave en la Consolidación de Río Negro
| Año | Acontecimiento | Significado |
|---|---|---|
| 1951 | Inicio del proceso de provincialización | Los ciudadanos obtienen por primera vez derechos políticos a nivel nacional. |
| 1955 | Creación de la Provincia de Río Negro | Nacimiento formal del estado provincial, aunque tutelado. |
| 1957 | Sanción de la primera Constitución | Se establece el marco legal, pero se posterga la definición de la capital. |
| 1973 | Ley 852 declara a Viedma capital definitiva | Consolidación de la unidad y organización provincial por consenso unánime. |
La Integración Más Allá de la Política: El Valor Económico
El concepto de integración, tan presente en el espíritu de 1973, no es una idea abstracta. Tiene consecuencias directas y tangibles en la vida de las personas. Sin integración, una comunidad no puede alcanzar su máximo potencial de desarrollo. Cuando los localismos mal entendidos priman, es imposible sumar esfuerzos, coordinar voluntades e integrar economías.
Un ejemplo claro de esto es la emblemática Ruta Nacional 23. Su pavimentación, una decisión estratégica, tiene un valor simbólico inmenso, pero su principal valor es económico. Esta ruta vertebra la provincia, uniendo el este con el oeste, la costa atlántica con la cordillera de los Andes, y conectando a la vasta Línea Sur. Su modernización crea un corredor turístico vital que puede alimentar la demanda de visitantes chilenos y de otras regiones argentinas, ofreciendo una vía ágil y segura hacia las playas rionegrinas. Esto, a su vez, potencia el turismo y facilita el transporte de carga entre los océanos Pacífico y Atlántico. La infraestructura, en este caso, es la herramienta que materializa la integración.
Una Visión de Provincia: El Legado contra el Localismo
La visión de una provincia como un todo fue una tradición fundada por el primer gobernador constitucional, Edgardo Castello, y continuada con firmeza por Mario Franco. Castello, un hombre de Viedma, y Franco, oriundo del Alto Valle (General Roca), compartían una misma idea de provincia integrada, superando sus orígenes regionales. Sus planes de gobierno estaban diseñados para conectar y desarrollar cada rincón del territorio, entendiendo que el progreso de una parte dependía del progreso del conjunto.
Esta visión integradora se vio amenazada en la década de 1990, con el auge de las ideas neoliberales que promovían una visión puramente economicista de los estados. Se llegó a hablar de regionalizar el país y reducirlo a unas pocas provincias, fusionando aquellas consideradas "inviables". En Río Negro, esta corriente se materializó en un tratado de fusión con la vecina provincia de Neuquén, impulsado por los entonces gobernadores. Se proyectaba una "gran capital del norte de la Patagonia" con eje en el conglomerado Neuquén-Cipolletti, una idea que, además de ser inconstitucional, dejaba a la deriva a la mayor parte del territorio rionegrino.
Estas visiones despreciativas, que consideran improductivos a ciertos territorios, suelen ser miopes y erróneas. Como señalaba Pedro Pesatti, si hubieran prosperado las ideas de Sarmiento sobre la Patagonia, Argentina se habría privado del petróleo, el gas, la energía hidroeléctrica y la riqueza pesquera que hoy son pilares de su economía. El verdadero desafío no es descartar territorios, sino encontrar los caminos para que puedan desarrollar su potencial. El principal recurso de una comunidad no está bajo tierra, sino en la inteligencia, la creatividad y los sueños de su gente.
Preguntas Frecuentes sobre la Capitalidad de Viedma
- ¿Por qué no se decidió la capital en la Constitución de 1957?
Debido a las fuertes disputas y tensiones entre las diferentes regiones de la provincia. Los convencionales constituyentes no lograron un acuerdo y optaron por una solución salomónica: postergar la decisión y delegarla en la futura Legislatura.
- ¿Qué tiene de especial la Ley 852 de 1973?
Su principal característica es que fue aprobada por unanimidad. Todos los partidos políticos con representación parlamentaria (PJ, UCR, PPR) y los legisladores de todas las regiones apoyaron la ley, convirtiéndola en un poderoso símbolo de integración y consenso provincial.
- ¿Qué significa "integración provincial" en este contexto?
Significa ver a la provincia como un todo interconectado, y no como una suma de partes aisladas. Implica crear lazos políticos, económicos y de infraestructura que permitan un desarrollo equilibrado, superando los intereses puramente locales para construir un proyecto común.
- ¿Existieron amenazas a la capitalidad de Viedma o a la unidad provincial?
Sí. Durante la década de 1990, bajo la influencia de ideas neoliberales, se firmó un tratado para fusionar Río Negro con Neuquén. Este proyecto proponía una nueva capital en el norte de la Patagonia y amenazaba con desintegrar el territorio rionegrino, dejando abandonadas a vastas zonas consideradas "improductivas".
La historia de la capitalidad de Viedma es, en esencia, la historia de la propia provincia de Río Negro. Es un relato de superación, de la capacidad de una comunidad para dejar atrás las divisiones y construir un futuro compartido. El espíritu del 20 de octubre de 1973 sigue siendo un faro, un recordatorio de que la verdadera fortaleza de un pueblo reside en su unidad y en su capacidad para soñar un proyecto que incluya a todos y cada uno de sus habitantes.
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