¿Cómo le dicen al Volkswagen en Brasil?

Volkswagen Fusca: La Historia del Ícono de Brasil

29/10/2017

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El Volkswagen Sedán es, sin duda, uno de los automóviles más reconocibles y queridos de la historia mundial. Un ícono que motorizó a naciones enteras con su sencillez, fiabilidad y carisma inconfundible. Sin embargo, en la vasta tierra de Brasil, este pequeño gigante no solo encontró un hogar, sino que forjó una identidad propia y un nombre que resuena con cariño y nostalgia: el Fusca. La historia del Fusca no es simplemente la de un coche; es el reflejo de la evolución de un país, de su gente y de una relación inseparable entre hombre y máquina que se extendió por casi cinco décadas, con idas y venidas dignas de una telenovela.

Acompáñanos en este viaje para descubrir cómo el Escarabajo alemán se transformó en el Fusca brasileño, un vehículo que, mucho más que un medio de transporte, se convirtió en un miembro más de la familia para millones de personas y cuyo legado perdura con una fuerza arrolladora.

¿Cuántas plantas de VW hay en Brasil?
En Brasil, la compañía tiene cuatro plantas: Anchieta, en São Bernardo do Campo (estado de São Paulo), donde se producen Nivus, Polo, Virtus y Saveiro; Taubaté (SP), donde se producen Tera y Polo; São José dos Pinhais (estado de Paraná), que fabrica el T-Cross y Virtus, y la unidad de motores en São Carlos (SP).
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¿De Dónde Viene el Curioso Nombre "Fusca"?

Una de las primeras cosas que llama la atención es su nombre. ¿Por qué en Brasil no se le llamó Escarabajo, Vocho o Beetle? La respuesta se encuentra en una fascinante curiosidad fonética que mezcla el alemán con el portugués brasileño. El origen del nombre "Fusca" está directamente relacionado con la pronunciación alemana de la abreviatura de Volkswagen, "VW".

En alemán, la letra "V" se pronuncia "fau" y la "W" se pronuncia "vê". Por lo tanto, cuando los alemanes se referían a la marca por sus siglas, decían "fau-vê". Esta pronunciación llegó a oídos de los brasileños, quienes comenzaron a adaptarla a su propio idioma. La evolución fonética fue gradual:

  • "Fau-vê" se transformó en algo parecido a "fulque".
  • Posteriormente, la palabra evolucionó a "fulca".
  • Finalmente, especialmente en la influyente región de São Paulo, se le añadió una "s" por una cuestión de sonoridad, consolidando el nombre que pasaría a la historia: Fusca.

Este proceso orgánico, nacido del habla popular, fue tan potente que en 1983, Volkswagen do Brasil decidió rendirse a la evidencia y adoptó oficialmente el apodo como el nombre comercial del vehículo. El nombre que el pueblo le dio se convirtió en su identidad definitiva.

Los Primeros Pasos: De Kits Alemanes a Orgullo Nacional

La historia del Fusca en Brasil comienza en 1950, cuando las primeras treinta unidades, importadas directamente de Alemania, desembarcaron en el puerto de Santos. Aquellos primeros modelos, conocidos por su icónica ventana trasera dividida ("Split Window"), venían en formato de kit para ensamblaje, conocido como CKD (Completely Knocked Down). Curiosamente, no fue la propia Volkswagen la que los ensambló, sino el Grupo Brasmotor.

El éxito fue inmediato. En 1953, Volkswagen asumió el control de la operación, instalando su propia planta de ensamblaje. Con este cambio llegó también una actualización: el modelo con la ventana trasera única y ovalada. Sin embargo, el verdadero hito se produjo en 1959. Ese año, el Fusca dejó de ser un coche ensamblado con piezas importadas para ser considerado oficialmente un vehículo de fabricación brasileña, luciendo ya la ventana trasera rectangular que lo caracterizaría durante décadas. La nación había adoptado al Escarabajo como propio.

La Época Dorada: Evolución y Dominio en los 60 y 70

Las décadas de los 60 y 70 marcaron la consolidación absoluta del Fusca como el rey indiscutible de las carreteras brasileñas. Durante estos años, el vehículo recibió constantes mejoras que lo mantuvieron vigente y adaptado a las necesidades del mercado local.

  • 1961: Se introduce la caja de cambios de 4 velocidades totalmente sincronizada y las nuevas luces traseras ovaladas.
  • 1962: Comienza a producirse con un chasis 100% brasileño.
  • 1965: Se lanza una versión con techo corredizo que recibió el curioso apodo de "Cornowagen". El apodo, supuestamente acuñado por un ejecutivo de la competencia, causó tal incomodidad que muchos propietarios mandaron a sellar el techo de sus coches.
  • 1967: Un año clave. El motor 1.2L de 36 CV es reemplazado por un más potente 1.3L de 46 CV, promocionado con el eslogan de un tigre saliendo del capó. Además, el sistema eléctrico pasa de 6 a 12 voltios.
  • 1970: Llega el motor 1.5L de 52 CV, dando vida al modelo conocido popularmente como "Fuscão" (el gran Fusca), que se distinguía por sus defensas más anchas y un rendimiento superior.
  • 1975: Volkswagen dobla la apuesta con el "Bizorrão" o "Super Fuscão" (modelo 1600S). Equipado con un motor 1.6L con doble carburador, entregaba 65 CV y presentaba un tablero más completo y un volante deportivo.
  • 1979: Se introducen las icónicas luces traseras redondas y de gran tamaño, apodadas "Fafá" en alusión a los grandes senos de la popular cantante brasileña Fafá de Belém.

Comparativa de Motores Emblemáticos

Modelo / ApodoMotorPotencia (SAE)Años Destacados
Fusca Estándar1.3 L46 CV1967 - 1983
Fuscão1.5 L52 CV1970 - 1975
Bizorrão (1600S)1.6 L (Doble Carburador)65 CV1975

El Primer Adiós y un Regreso Presidencial

A mediados de los años 80, a pesar de seguir siendo el segundo coche más vendido de Brasil, el Fusca comenzaba a mostrar su edad frente a competidores más modernos. En 1986, Volkswagen decidió cesar su producción, lanzando una "Última Série" para despedir al ícono. La marca quería dar paso a su nueva familia de vehículos, como el Gol. Parecía el fin de una era.

Sin embargo, la historia del Fusca tenía un capítulo más, y uno muy peculiar. En 1993, el entonces Presidente de Brasil, Itamar Franco, un declarado admirador del coche, vio en él la solución para impulsar la industria y ofrecer un vehículo popular y accesible. A sugerencia suya, y gracias a una ley que ofrecía incentivos fiscales, Volkswagen reanudó la producción. Este modelo fue conocido como el "Fusca Itamar".

¿Cómo le dicen al Volkswagen en Brasil?
En 1983, Volkswagen decidió rebautizar al Volkswagen Sedán en Brasil, adoptando finalmente de forma oficial su nombre popular, Fusca.

Aunque se vendió razonablemente bien, este renacimiento fue breve. El mercado había cambiado. Coches como el Fiat Uno Mille o el Chevrolet Corsa ofrecían mayor modernidad y equipamiento por un precio similar. En 1996, con una edición especial llamada "Série Ouro", la producción del Fusca en Brasil cesó, esta vez de manera definitiva, tras haber fabricado unas 42,000 unidades en esta segunda etapa.

Legado Eterno: El Fusca en el Corazón de Brasil

Aunque ya no se fabrique, el espíritu del Fusca está más vivo que nunca. Sigue siendo uno de los coches usados más vendidos del país, amado por su simplicidad mecánica, su bajo costo de mantenimiento y el inmenso valor sentimental que representa. Fue el coche que enseñó a conducir a generaciones, el que llevó a las familias de vacaciones y el que sirvió como herramienta de trabajo para incontables brasileños.

El éxito del Fusca cimentó el dominio de Volkswagen en Brasil, una presencia que la marca busca renovar hoy con una ambiciosa ofensiva de vehículos eléctricos y flex-fuel, como los ID.4 y ID. Buzz. Es la prueba de que, desde el humilde y robusto Fusca hasta la más alta tecnología, la conexión de Volkswagen con Brasil es profunda y duradera, una historia de éxito que comenzó con un pequeño escarabajo y su inolvidable apodo.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué se llama Fusca en Brasil?

El nombre "Fusca" proviene de la adaptación fonética que los brasileños hicieron de la pronunciación alemana de las siglas "VW" ("fau-vê"), que evolucionó con el tiempo hasta convertirse en el nombre popular y, finalmente, oficial del coche.

¿Hasta qué año se fabricó el Fusca en Brasil?

La producción del Fusca en Brasil tuvo dos fases. La primera terminó en 1986. La segunda, conocida como la era del "Fusca Itamar", fue de 1993 a 1996, siendo este el último año de fabricación en el país.

¿Qué era el "Fuscão"?

"Fuscão" era el apodo popular que recibió la versión del Fusca equipada con el motor de 1.5 litros, lanzada en 1970. Era más potente y se distinguía por detalles estéticos como sus defensas más anchas.

¿Por qué volvió a producirse el Fusca en 1993?

Volvió a la línea de producción por iniciativa del entonces presidente de Brasil, Itamar Franco, como parte de un plan para impulsar la venta de "carros populares" a través de incentivos fiscales, buscando ofrecer una opción económica y confiable a la población.

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