09/02/2025
Es muy probable que en algún momento te hayas cruzado con un par de sandalias Naot. Quizás las llevaba ese monitor de campamento, un primo que viajó a Israel o tu profesor de hebreo. Son ese tipo de calzado reconocible al instante: duradero, increíblemente cómodo y con un estilo atemporal que encaja tan bien en el paseo marítimo de Tel Aviv como en las aceras de Nueva York. Pero detrás de su apariencia sencilla se esconde una asombrosa historia de resiliencia, comunidad y un rescate inesperado que aseguró que sus suelas, y su alma, permanecieran firmemente arraigadas en Israel.

Lo que muchos no saben es que cada vez que te calzas un par de estas sandalias, no solo estás eligiendo comodidad, sino que te estás convirtiendo en parte de un legado de más de 80 años que comenzó en un pequeño colectivo y que hoy sigue siendo un símbolo de la artesanía y la perseverancia israelí.
Los Orígenes: Nacidas en un Kibbutz
La historia de Teva Naot comienza en 1942, en el Kibbutz Neot Mordechai, situado en la Alta Galilea. En sus inicios, los miembros de este colectivo no fabricaban las sandalias que conocemos hoy, sino robustas botas de trabajo y zuecos. Utilizando cuero curtido localmente, creaban un calzado diseñado para soportar las largas y exigentes jornadas de la vida comunal en el kibbutz. Lo que empezó como un pequeño taller cooperativo, con el tiempo, se transformaría en una empresa de calzado de alcance mundial, con ventas anuales estimadas entre 50 y 100 millones de dólares.
El propio kibbutz, enclavado a orillas del río Jordán, lleva el nombre de Mordechai Rozovsky, un activista sionista argentino cuya visión de comunidad, artesanía y propósito sigue guiando la filosofía de la marca. El verdadero punto de inflexión para Naot llegó con la introducción de su plantilla de corcho y látex, una innovación que permite que la base del zapato se amolde perfectamente a la forma del pie del usuario, creando esa sensación de comodidad inigualable que hoy es su seña de identidad.
Durante las décadas de 1950 y 1960, las sandalias Naot se convirtieron en un elemento básico en la vida cotidiana de Israel, calzando los pies de kibbutzniks, maestros y trabajadores por igual. Eran más que un zapato; eran un símbolo de la vida práctica y comunitaria del joven país.
La Encrucijada: Globalización y Supervivencia
Al llegar la década de 1980, Naot se encontró en una encrucijada. La globalización y la entrada masiva de calzado extranjero de bajo costo hicieron que competir fuera cada vez más difícil para las empresas con sede en Israel. Marcas globales como Birkenstock y Merrell comenzaron a dominar el mercado del calzado cómodo, ejerciendo una presión inmensa sobre los márgenes de beneficio de Naot.
El compromiso de Naot de producir exclusivamente en Israel, un pilar fundamental de su identidad, se convirtió en una carga financiera. Mantener la producción local era significativamente más caro que deslocalizarla. A principios de la década de 2000, a pesar de contar con una base de clientes leales y una sólida reputación, la empresa operaba con pérdidas. Los kibbutzim en todo Israel estaban experimentando profundos cambios económicos, y Neot Mordechai ya no podía permitirse cubrir los déficits operativos de la fábrica. Por primera vez en su historia, Naot se enfrentó a la posibilidad real de cerrar o de tener que trasladar su producción al extranjero, lo que amenazaba con destruir las mismas raíces que habían definido a la marca durante más de medio siglo.
Un Rescate Inesperado para Mantener el Alma
La historia de Naot podría haber terminado en una nota amarga. Con deudas crecientes y beneficios menguantes, el kibbutz consideró vender la empresa a compradores externos, quienes probablemente habrían deslocalizado la producción y diluido su identidad israelí. Pero en este momento crítico, la trama dio un giro providencial.
Ami Bar-Nahor, un consultor y estratega empresarial israelí, intervino para ayudar a reestructurar la empresa. Modernizó las prácticas de gestión y guió las operaciones, pero se aseguró de que los valores fundamentales de Naot —artesanía, comunidad y producción israelí— permanecieran en el centro del negocio.
Y entonces, como en muchos otros milagros que ocurren en Israel, una combinación de tiempo, visión y personas dedicadas cambió el destino de Naot. Entraron en escena Susan y Steven Lax, una pareja sionista de Long Island, Nueva York, que ya eran los distribuidores de Naot en Estados Unidos a través de su empresa, Yaleet Inc. Los Lax invirtieron en la marca con un objetivo claro y firme: mantener la producción en Israel y preservar la calidad artesanal que había definido a Naot durante décadas. No se convirtieron en meros propietarios parciales; la familia Lax se erigió como socia estratégica, decidida a proteger el espíritu y el lugar de origen de la marca.
Esta asociación fue transformadora. La historia del casi colapso y renacimiento de Naot se convirtió incluso en un caso de estudio en la Escuela de Negocios Recanati de la Universidad de Tel Aviv, demostrando cómo una empresa puede navegar las presiones de la globalización sin perder su identidad.

Cronología de un Legado
| Año | Hito Clave |
|---|---|
| 1942 | Fundación del taller de calzado en el Kibbutz Neot Mordechai. |
| 1950s-60s | Las sandalias se convierten en un elemento básico en la vida israelí. |
| 1980s | La empresa enfrenta una crisis financiera debido a la competencia global. |
| Principios 2000s | Naot está al borde del cierre o la deslocalización. |
| Post-2000s | La familia Lax invierte y se asocia para mantener la producción en Israel. |
| 2024 | Apertura de una nueva tienda insignia en SoHo, Nueva York, consolidando su presencia global. |
Naot Hoy: Éxito Global, Corazón Local
Hoy, Naot sigue fabricándose con orgullo en Israel. Cada par todavía se elabora a mano en la fábrica original del Kibbutz Neot Mordechai. Con esta base renovada, la marca ha expandido su distribución internacional y fortalecido su presencia global, sin dejar de ser fiel a sus orígenes.
En los últimos años, Naot ha crecido más allá de sus sandalias tradicionales. Ha lanzado Ayelet by Naot, una colección moderna que combina la comodidad característica de la marca con diseños más elegantes y vanguardistas. Además, su catálogo ahora incluye mules, zapatillas e incluso bolsos.
La resiliencia de la fábrica es un testimonio de la dedicación de su comunidad. Durante períodos de conflicto, incluida la guerra con Hezbolá, la producción ha continuado en condiciones difíciles, reflejando el compromiso inquebrantable de la empresa de mantener cada par hecho en Israel.
En 2024, la apertura de una nueva tienda insignia en el SoHo de Nueva York ofreció a los estadounidenses una conexión directa con la marca y su historia. Así, Naot equilibra perfectamente su presencia global con su identidad local, produciendo miles de sandalias cada año mientras se mantiene fiel a sus pilares: comodidad, artesanía y una profunda conexión con la tierra y el pueblo de Israel.
La próxima vez que compres un par de Naot, recuerda que no solo estás adquiriendo un calzado de calidad. Estás apoyando la economía israelí, y cada vez que te deslizas en un par de sus zuecos o sandalias, estás caminando con una historia que lleva décadas forjándose.
Preguntas Frecuentes
- ¿Las sandalias Naot todavía se fabrican en Israel?
Sí, absolutamente. Cada par de Naot sigue siendo fabricado a mano en la fábrica original ubicada en el Kibbutz Neot Mordechai, en la Alta Galilea de Israel, manteniendo el compromiso con sus raíces.
- ¿Qué hace que el calzado Naot sea tan cómodo?
El secreto de su comodidad reside en su exclusiva plantilla de corcho y látex. Esta plantilla está diseñada para amoldarse anatómicamente a la forma del pie del usuario con el tiempo, proporcionando un soporte personalizado y una sensación única.
- ¿Quién salvó a Naot de la quiebra?
Naot fue salvada gracias a una asociación crucial. Por un lado, el estratega israelí Ami Bar-Nahor ayudó a reestructurar la empresa. Por otro, la familia Lax, sus distribuidores en EE. UU., realizaron una inversión estratégica con el objetivo principal de mantener la producción en Israel.
- ¿Qué representa comprar un par de Naot hoy en día?
Comprar un par de Naot significa apoyar una historia de resiliencia y artesanía. Significa invertir en una empresa que se ha mantenido fiel a sus valores y a su comunidad, apoyando la economía israelí y preservando un legado de fabricación local de alta calidad.
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