10/10/2023
El 22 de febrero de 2012 es una fecha grabada a fuego en la memoria colectiva de Argentina. Aquella mañana, a las 8:33, el tren n.º 3772 de la línea Sarmiento, conocido como "Chapa 16", no logró detener su marcha al llegar a la estación terminal de Once en Buenos Aires y colisionó violentamente contra los paragolpes de contención. El impacto fue devastador: los primeros vagones se comprimieron, uno incrustándose seis metros dentro del siguiente, causando la muerte de 52 personas, entre ellas una mujer embarazada, y dejando un saldo de 789 heridos. Este suceso, conocido como la Tragedia de Once, no solo expuso las graves deficiencias del sistema ferroviario, sino que también desató una larga y compleja batalla judicial para encontrar a los responsables de una de las peores catástrofes no naturales del país.

El Día que la Rutina se Convirtió en Pesadilla
Era un miércoles, el primer día laboral tras los feriados de Carnaval, y el tren llegaba a la estación en plena hora pico, atestado de trabajadores y estudiantes. La mayoría de las víctimas se concentraron en los dos primeros vagones, una práctica común entre los pasajeros para estar más cerca de las salidas y agilizar sus trasbordos. Lo que debía ser un viaje rutinario se transformó en una escena de caos y horror. El estruendo del impacto, descrito por los sobrevivientes como una explosión, dio paso a una onda expansiva que rompió todos los vidrios de la formación.

El operativo de rescate fue monumental y complejo. Participaron dos helicópteros, más de 110 ambulancias y centenares de bomberos y policías. La sólida estructura de los vagones dificultó enormemente las tareas para liberar a las personas atrapadas. El propio conductor del tren, Marcos Córdoba, fue rescatado con vida pero con graves heridas en sus piernas. La angustia se prolongó durante días, especialmente para la familia de Lucas Menghini Rey, un joven de 20 años cuyo cuerpo fue encontrado 48 horas después del siniestro, en una cabina en desuso entre el tercer y cuarto vagón, un hallazgo que desató la indignación y el dolor de toda una sociedad.
La Investigación: ¿Falla Humana o Mecánica?
Desde el primer momento, la investigación judicial, a cargo del juez Claudio Bonadío, se centró en una pregunta clave: ¿el maquinista no frenó o los frenos no funcionaron? Esta dicotomía definiría la responsabilidad penal, apuntando al conductor o, por el contrario, a la empresa concesionaria TBA (Trenes de Buenos Aires) y a los funcionarios públicos encargados de su control.
Las pericias técnicas fueron el corazón de la disputa. Se determinó que el tren ingresó a la estación a una velocidad aproximada de 20 km/h, muy por encima de lo normal para la maniobra de arribo. Las pericias también revelaron un estado de mantenimiento deplorable: solo 6 de los 8 coches tenían sus compresores de freno en condiciones óptimas, el sistema presentaba materiales deteriorados y los paragolpes de contención de la estación carecían de su sistema hidráulico, lo que agravó las consecuencias del impacto.
La mayoría de los peritos concluyó que, a pesar de las deficiencias, los frenos funcionaban y que el accidente se debió a una falla humana. Sin embargo, el juez Bonadío inicialmente desestimó esta conclusión y se inclinó por la hipótesis de una falla mecánica, sobreseyendo al maquinista Marcos Córdoba. Esta decisión sería revertida más tarde, y tanto Córdoba como los directivos de TBA y los funcionarios de Transporte fueron procesados y enviados a juicio.

Los Juicios: Once I y Once II
La búsqueda de justicia se materializó en dos grandes juicios orales, conocidos como Once I y Once II, que buscaron desentrañar la red de responsabilidades empresariales y políticas detrás de la tragedia.
Once I: Empresarios, Funcionarios y el Conductor en el Banquillo
El primer juicio comenzó en marzo de 2014 y se extendió por casi dos años. En el banquillo se sentaron 28 acusados, incluyendo a los dueños y directivos de TBA, los ex secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, y el maquinista Marcos Córdoba. Se juzgaron dos delitos en paralelo: el estrago culposo agravado por las muertes y la administración fraudulenta en perjuicio del Estado.
La sentencia, dictada en diciembre de 2015, fue contundente. El tribunal consideró probado que los directivos de TBA ejecutaron un plan delictivo para desviar fondos públicos destinados al mantenimiento, permitiendo que los trenes circularan en un estado deplorable para obtener mayores beneficios económicos. Esta negligencia empresarial, según los jueces, fue posible gracias a la complicidad de los funcionarios públicos, quienes omitieron sus deberes de control.
De los 28 acusados, 21 fueron condenados. Las penas más altas recayeron sobre el empresario Sergio Cirigliano (9 años), el ex secretario Juan Pablo Schiavi (8 años) y Ricardo Jaime (6 años). Al maquinista Marcos Córdoba se le impuso una pena de 3 años y 6 meses de prisión.

Tabla Comparativa de Condenas Clave (Juicio Once I)
| Acusado | Cargo | Condena 1ª Instancia | Condena 2ª Instancia (Cámara) |
|---|---|---|---|
| Sergio Cirigliano | Presidente de TBA | 9 años de prisión | 7 años de prisión |
| Juan Pablo Schiavi | Secretario de Transporte | 8 años de prisión | 5 años y 6 meses de prisión |
| Ricardo Jaime | Ex Secretario de Transporte | 8 años de prisión | 7 años de prisión |
| Marcos Córdoba | Maquinista | 3 años y 6 meses de prisión | 3 años y 3 meses de prisión |
Posteriormente, en 2018, la Cámara de Casación confirmó las condenas pero redujo la mayoría de las penas, como se refleja en la tabla anterior.
Once II: El Juicio a la Cúpula Política
El segundo juicio, iniciado en 2017, apuntó a la máxima autoridad política del área: el ex Ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Se lo acusó tanto por el estrago ferroviario como por administración fraudulenta. Sin embargo, el veredicto de este tribunal, dictado en octubre de 2018, marcó una diferencia crucial con el primer juicio. Los jueces absolvieron a De Vido por el estrago, al considerar que la administración fraudulenta por la que sí fue condenado no tuvo una relación causal directa con el choque. No obstante, lo encontraron culpable del delito de administración fraudulenta y lo sentenciaron a 5 años y 8 meses de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Esta decisión fue ratificada posteriormente por la Corte Suprema, lo que llevó a su detención.
Preguntas Frecuentes sobre la Tragedia de Once
¿Cuándo y dónde ocurrió el accidente?
El accidente ocurrió el miércoles 22 de febrero de 2012, a las 8:33 de la mañana, en la plataforma número 2 de la estación Once de Septiembre, en Buenos Aires, Argentina.
¿Cuántas víctimas hubo?
La tragedia dejó un saldo de 52 personas fallecidas, incluyendo una mujer embarazada, y 789 personas resultaron heridas de diversa gravedad.

¿Quién fue el conductor del tren y qué condena recibió?
El conductor era Marcos Antonio Córdoba. Fue condenado en segunda instancia a 3 años y 3 meses de prisión e inhabilitación para conducir trenes, al considerarse que frenó tardíamente, aunque en un contexto de un sistema de frenos degradado por la falta de mantenimiento.
¿Qué funcionarios públicos fueron condenados?
Los principales funcionarios condenados fueron los ex Secretarios de Transporte Juan Pablo Schiavi (5 años y 6 meses de prisión) y Ricardo Jaime (7 años de prisión), y el ex Ministro de Planificación Julio De Vido (5 años y 8 meses de prisión por administración fraudulenta).
¿Cuál fue la principal causa del accidente según la justicia?
La justicia determinó que el accidente fue producto de una combinación de factores: una conducción negligente por parte del maquinista, que aplicó los frenos de forma tardía, y un sistema de transporte colapsado por una gestión empresarial y estatal fraudulenta que priorizó el lucro sobre la seguridad de los pasajeros, resultando en un material rodante sin el mantenimiento adecuado.
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